Sobre Mí

Mi nombre es Catherine Alarcón Córdova, me considero un Alma antigua en esta vida, desde muy pequeña tuve mucha afinidad con las personas, un sentido de responsabilidad en ayudar a otros, una compasión que me llevaba a apelar siempre por la justicia, la igualdad, el amor, la integración, la sanación, muchas palabras que en ese entonces no formaban parte de mi vocabulario tal vez pero si de mí actuar. Sin distinción de edad entre las personas, mi interés de ser parte y ayudar tanto a niños como adultos era transversal, así como de una conciencia mayor sobre el mundo natural y mágico que nos rodea.

Primeros Pasos

Era tal mi deseo de descubrir este mundo intangible que comencé leyendo diversos libros que abordaban temáticas que no eran usualmente comentadas en mi entorno, y esto fue abriendo un nuevo mundo que me permitió ir armando el rompecabezas de la vida, fue como si cada vez que estudiaba una terapia alternativa y descubría más el potencial que tenemos como seres humanos se iban descifrando los acertijos de la vida. Y así desde los 17 años comencé mi viaje de crecimiento personal y desarrollo espiritual accediendo a mi formación en diversas terapias complementarias que hoy realizo.

De manera paralela mi deseo de descubrir al ser humano en sus planos de desarrollo psicológico, físico, social, emocional y ocupacional también era muy fuerte por lo que decidí estudiar una carrera del área de la salud con una mirada integral que me permitiera este abordaje global del ser humano, más que la segmentación por partes según lo que un síntoma o diagnóstico pudiese inferir, ante ello es que me gradué como Terapeuta Ocupacional el año 2012, especializando mi trabajo en la neuroplasticidad, la neurociencia, neurorehabilitación, crianza consciente, integración sensorial, manejo psico-emocional, entre otras. Abordaje que realizo de forma complementaria y entrelazada con toda la formación no convencional, ya que todas estas herramientas me han entregado la capacidad de abordar a cada persona como un universo único, desde todos sus planos de manifestación, integrando a lo mencionado previamente el plano energético y espiritual.

Esto se traduce finalmente en un mismo enfoque, el Ser humano en todo su esplendor, sin separarlo en partes, ya que cuando queremos trabajar el abordaje de un síntoma por ejemplo, nos damos cuenta cómo éste es solo la manifestación de una situación que generó un impacto emocional que no fue trabajado, lo que conlleva a cerrar algún canal energético, que afecta directamente a los canales orgánicos, disminuyendo el correcto funcionamiento y posteriormente desencadenando en una alteración que no tratada, se transforma luego en una enfermedad con o sin diagnóstico. Esto puede ser a su vez una crisis emocional, existencial, laboral, de pareja, etc… Cualquier situación que lleve a la persona a ver su calidad de vida impactada, a perder su sentido de vida, cuando ya no logra dar valor a su ser, a su potencial, cuando deja de brillar internamente, todas estas situaciones pueden ser las crisis que nos llevan a replantearnos el camino que hemos estado recorriendo y que coherencia tiene con nuestro corazón, con nuestros anhelos reales para realizar una transformación de nuestro Ser, donde podamos imprimir nuestro sello personal a todo aquello que realizamos, para hacerlo con motivación, con pasión, con voluntad e intención.

Crecimiento personal y espiritual

Más allá de toda la formación y el recorrido profesional, es mi propia historia de vida la que me da la fortaleza y sabiduría para aplicar todas estas herramientas en mi propia vida, en mis relaciones personales, como madre, como mujer, como Ser. Ya que para poder entregar todo lo que he adquirido como conocimiento he tenido que llevarlo primero a la práctica, sanando mis relaciones, poniendo límites necesarios, aprendiendo a aceptarme y amar cada fibra de mi ser, mi esencia tal cual es, siempre con miras a que mientras más entro en lo profundo de mi corazón con honestidad y coraje más encuentro por sanar, pero a la vez más luz comienza a brillar.

He tenido que aprender a poner en práctica mis herramientas en las situaciones de vida más complejas, y una de ellas por sobre todo es la maternidad, ya que nos enfrenta a todos aquellos temas no resueltos, temores, inseguridades, pero a la vez al amor más grande e incondicional que podemos experimentar, reconociendo que para ser madre me debo transformar en mi mejor versión y hacerme cargo de aquello que voy a legar, puesto que fue mi niña interior la que recibió todos esos linajes y patrones de la crianza como del sistema en sí, pero ahora, en este presente solo soy yo, la adulta, la única responsable de decidir si continua con ello o toma las riendas para hacer el cambio, un cambio de consciencia que me libere de esas energía limitantes para abrir mis alas y emprender el vuelo de mi alma hacia su mayor manifestación en esta vida, a través de la sanación, el perdón, la aceptación, la transformación y su posterior evolución.

Reconociendo que la paleta de colores de la vida es muy diversa, que por más que queramos que brille siempre radiante, a veces debemos aceptar que habrán nubes que oscurecerán el panorama, y está bien, es necesario permitirse sentir, procesar, vaciar y luego rescatar los mensajes para comprender hacia dónde me está impulsando esto, qué cambio debo hacer, qué pasos debo dar, qué ángulo no estoy percibiendo que aún me mantienen aferrada al pasado o a cadenas limitantes de la mente. Este cuestionamiento, bajón, crisis, rabieta o la forma cómo sea que se presente, es otra oportunidad de seguir en el camino del despertar al dale cabida, por lo que recién ahí lo puedo resignificar y deja de atormentarme, ya que todo aquello que resistes, solo persiste.

Alma, cuerpo y mente

Luego de darle espacio, suelto las armas y el control para comenzar a limpiar el foco de percepción, para navegar en mi interior buscando las herramientas y desde una nueva plataforma diseño los nuevos caminos a recorrer, sin dejar de creer en mí, en mis sueños, anhelos y por sobre todo, en que soy merecedora de más, recién ahí me doy el permiso a recibir nuevas bendiciones, al escoger mi valor y potencial para transformar cada situación, incluso aquellas que parecían insostenibles en un inicio, luego de transitada puedo reconocer que soy capaz de ello y mucho más. Esta ha sido mi mayor fortaleza en la vida, y es la que busco transmitir al personalizar cada sesión a las necesidades particulares de cada persona que consulte conmigo

Desde esa mirada es que doy lo mejor de mí para ayudarles a despertar lo mejor de cada uno de ustedes, siempre consciente del proceso de cada uno, de su ritmo, de sus propios tiempos y desde la sintonía con los mensajes que cada uno tiene que descifrar para su mayor evolución en esta vida. Mi foco es facilitar procesos donde puedan empoderarse de toda su luz interior, que puedan aprender a regular al ser humano que experimenta una infinidad de emociones y situaciones, muchas de ellas de adversidad, pero desde un foco de percepción multidimensional podemos siempre rescatar el mayor aprendizaje para transformarnos en los alquimistas de nuestro ilimitado potencial..

Kanmanik

Wellness & Medicina Integrativa