Disciplinar la Mente

Cuatro prácticos consejos para disciplinar la mente

Bienvenido el Otoño

Bienvenida la estación del año en que vemos caer las hojas secas de nuestros árboles. En este camino de sanación, me he detenido muchas veces a observar las enseñanzas simbólicas que nos entrega la naturaleza. Una estación que siempre me ha gustado es el Otoño, los árboles y plantas van en proceso de regeneración por lo que ya comienzan a votar sus hojas.

La naturaleza que nos rodea nos muestra como es sano soltar y dejar caer aquello que nos retiene en nuestra propia evolución, esto puede representar en nosotros variados aspectos como aquellos pensamientos, creencias y prejuicios que no nos hacen bien, que muchas veces nos generan algún malestar. La mente es para el ser humano un arma de doble filo, es importante que podamos disciplinarla, por que sino puede convertirse en nuestro propio enemigo.

Una de las cosas que podemos aprender a soltar por nuestra propia salud mental, son los pensamientos que no nos hacen bien. Es un proceso que si dedicamos tiempo y vamos de a poco con paciencia, va a ir dando frutos. Les quiero comentar consejos prácticos, que a mí en lo personal me han sido útiles:

1. Presta atención a tus pensamientos

Aunque suene contradictorio, una buena forma de comenzar a “limpiar” nuestro espacio mental, es investigar libremente cómo funciona nuestra mente e incluso categorizar determinados pensamientos. En algún momento del día, podemos formularnos la siguiente pregunta: ¿Qué está sucediendo en mi mente?. Podemos aplicar consciencia plena a lo que ocurre en nuestra mente con el fin de familiarizarnos en cómo opera automáticamente. Recuerda que tu no eres tus pensamientos. Muchas veces se da un dialogo en el que solemos ser muy duros con nosotros mismos. A medida que vayamos siendo consciente del cómo pensamos, podremos decidir qué pensamientos y creencias deseamos que estén presentes en nuestra vida y cuales no.

2. El ancla de la respiración

Cuando nos concentramos y prestamos atención en nuestra respiración, surgen beneficios para nuestra mente y cuerpo. Sentir como inhalamos y exhalamos nos ayuda a permanecer firme en los momentos de estrés y también nos ayuda con nuestro enfoque y concentración. En este consejo no hay una forma especial de respirar, simplemente respirar de forma natural poniendo toda la atención en el proceso. Suena sencillo, pero seguramente se presentaran miles de cosas que nos distraigan y desenfoquen. Siempre que reconozcamos la distracción y tomemos consciencia de esto, podremos decidir volver al momento presente y retomar. Este simple ejercicio de retomar, nos brindará con el tiempo una buena confianza en nosotros mismos. Se puede llevar a cabo este ejercicio cuando notemos que estamos muy ansiosos o estresados, esto nos traerá al presente y calmara.

3. Presta atención a una tarea

En nuestra cotidianidad llevamos a cabo un sinfín de tareas, que debemos realizar en nuestra casa, trabajo, con nuestros seres queridos, etc. Día a día respondemos correos electrónicos, preparamos la comida, nos duchamos, vestimos, entre muchas otras. Si comenzamos a prestar mayor atención a las tareas simples de la vida, veremos como la vida se enlentece y en esos minutos logramos relajarnos en vez de estar presionados. La oportunidad de situarnos en el presente y ser conscientes siempre está ahí. Cuando enfrentemos una tarea sencilla como por ejemplo ducharnos, podemos sumergirnos en nuestros sentidos, en vez de pensar y sobre pensar en las cosas pendientes, podremos sentir, oler, mirar, escuchar el momento de la ducha. De alguna manera disfrutaremos de estas cosas que muchas veces pasamos por alto.

4. Ser amables con nuestra mente y con nosotros mismos

A media que vayamos adquiriendo consciencia de nuestra mente, podremos darnos cuenta de como esta se distrae muy fácilmente. Si consideramos la distracción como algo negativo, nos encontraremos constantemente en un estado de insatisfacción y lucha interna. La mente de todo el mundo se distrae, incluso la de aquellos que llevan practicas de meditación por muchos años. Debemos aprender a danzar con la mente, cuando tomamos consciencia de nuestras distracciones podemos elegir traer nuestra mente amablemente de vuelta a aquello que deseamos este presente.

Lo que uno práctica constantemente se convierte en un hábito, de este modo estaremos fortaleciendo el hábito de elegir donde deseamos se encuentre nuestra mente. Podemos elegir ser amables con nosotros mismos mientras vamos adquiriendo nuevos hábitos y sacando otros. Seamos pacientes con nuestros procesos.

Artículo escrito por Imanole Diez, Terapeuta Integral y Psicóloga Transpersonal.

www.psicologiaholistica.cl

 

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